Privacidad en la práctica7 min de lectura

Mensajes privados: ¿de quién quieres protegerlos?

Si un mensaje llega al chat ya cifrado con Layergram, su texto secreto no se vuelve legible en la notificación de ese chat. Fuera queda lo que has compartido: texto cifrado, un enlace o un mensaje de cobertura. El bloqueo de la aplicación, las identidades con frase de contraseña y los mensajes con caducidad ayudan a protegerlo en otras situaciones.

Diagrama que conecta un mensaje de texto, un candado y un teléfono con candado sobre fondo oscuro.

Una cifra que debe quedar entre dos personas

Elena prepara una oferta con Marco, un colaborador. El cliente le ha confiado su presupuesto máximo y Marco necesita conocerlo para hacer los cálculos. Sin embargo, esa cifra podría debilitar su posición negociadora si llegara a la otra parte. Elena quiere enviársela por el chat que usan a diario sin dejarla allí en claro.

La situación es inventada, pero la preocupación resulta familiar. Una misma conversación puede contener la hora de una reunión e información que solo concierne a dos personas. No tienen por qué necesitar la misma protección.

Elena y Marco pueden seguir organizándose como siempre y elegir Layergram para el presupuesto. Ambos instalan la aplicación, crean sus identidades, las intercambian y las verifican. Elena redacta el mensaje en Layergram, lo cifra para Marco y comparte el resultado en su chat. Marco lo abre con Layergram en su dispositivo. La guía para enviar el primer mensaje protegido explica estos pasos.

A partir de ahí, la pregunta es más concreta: ¿dónde podría leer ese presupuesto alguien que no fuera uno de ellos?

¿Qué aparece en la notificación?

Si Elena escribió y cifró el presupuesto en Layergram antes de compartirlo, el chat solo recibe su forma protegida. Una posible vista previa también muestra eso: texto cifrado, un enlace de Layergram o el mensaje de cobertura elegido en la aplicación. La cifra confidencial no llega al chat como texto legible.

Imaginemos que el teléfono de Marco está sobre la mesa durante una reunión. Llega el mensaje de Elena y la pantalla se ilumina. Quien se siente a su lado puede ver la vista previa, pero no aparece el presupuesto: ve lo que Elena compartió después de protegerlo.

Esa es la ventaja de cifrar el contenido antes de que entre en la conversación. El texto secreto queda separado de lo que el chat puede mostrar, también en las notificaciones. Es una consecuencia del funcionamiento de Layergram, que cifra en el dispositivo antes de compartir.

Naturalmente, Elena debe evitar volver a escribir la cifra en un mensaje normal o en el texto que acompaña al protegido. Si lo hiciera, crearía una nueva copia en claro.

Ocultar las vistas previas puede seguir siendo útil para no mostrar el nombre de quien escribe o el resto de la conversación. Pero, en ese mensaje, el presupuesto ya está protegido. La cobertura también puede hacerlo menos reconocible a simple vista, sin garantizar que un análisis técnico no detecte el contenido oculto.

¿Y si roban el teléfono?

Elena puede activar el bloqueo biométrico de Layergram en los dispositivos compatibles, añadiendo ese control al acceso a la aplicación. También puede elegir una identidad con una frase de contraseña adicional para las conversaciones más reservadas. Así, abrir su identidad habitual no permite leer automáticamente los mensajes de la otra identidad.

Supongamos que intercambió el presupuesto utilizando precisamente la identidad derivada de la frase de contraseña, que Marco importó y verificó. Cuando esa identidad está inactiva, quien mire Layergram puede encontrar la identidad cotidiana y sus conversaciones sin ver la otra como un perfil normal que pueda abrir.

Elena, en cambio, puede volver a su identidad reservada y leer sus mensajes con la frase de contraseña correcta. Los datos asociados permanecen cifrados y no son legibles desde la identidad base mientras la identidad separada está inactiva. Es uno de los usos de la negabilidad plausible de Layergram.

Hay que elegir esta protección para el intercambio que se quiere mantener reservado: en nuestro ejemplo, Elena usó esa identidad para enviar el presupuesto. La frase de contraseña debe permanecer en secreto, porque quien la conozca podría acceder a la misma identidad.

El código del teléfono y el bloqueo de la aplicación siguen teniendo su función. La negabilidad plausible añade una separación entre identidades y conversaciones; no borra fotografías, copias guardadas en otros lugares ni lo que alguien pueda observar mientras Elena lee.

¿Cuánto tiempo debe seguir siendo legible el mensaje?

Marco necesita el presupuesto para preparar la oferta, pero quizá no tenga sentido conservarlo en la conversación durante meses. Con Layergram, Elena puede elegir un mensaje de lectura única o fijar una caducidad. Estas opciones limitan la disponibilidad del contenido en la aplicación según el tiempo que realmente lo necesite quien lo recibe.

Una comunicación que solo hace falta consultar una vez y un detalle que debe seguir disponible varios días tienen necesidades distintas. Elena puede decidir antes de enviarlo, como explica la guía de gestión de mensajes.

La lectura única y la caducidad ayudan a que ese texto no permanezca indefinidamente entre los mensajes consultables. Pero no pueden borrar una fotografía ya tomada ni una copia que Marco haya guardado mientras lo leía. Por eso sigue importando la confianza en la persona elegida.

En nuestro ejemplo, cada función responde a una situación diferente:

Situación Cómo puede ayudar Layergram
El mensaje aparece en el chat o en una notificación El chat ha recibido texto cifrado, un enlace o una cobertura, sin el presupuesto en claro
Alguien intenta entrar en la aplicación El bloqueo biométrico protege el acceso si está activado y el dispositivo es compatible
Alguien mira las conversaciones de la identidad habitual Los mensajes de la identidad con frase de contraseña no se pueden leer desde la identidad base mientras la reservada está inactiva
La información solo se necesita durante poco tiempo La lectura única y la caducidad permiten limitar su disponibilidad en la aplicación
El destinatario está leyendo el mensaje La protección frente a capturas de pantalla, si está activada, utiliza las defensas disponibles en la plataforma

Proteger también la pantalla

Cuando Marco lee el presupuesto en Layergram, también puede activar la protección frente a capturas de pantalla. En Android, esta función puede bloquearlas mediante las defensas del sistema. En iOS, macOS y Windows las posibilidades son distintas: el funcionamiento depende de las protecciones disponibles en cada plataforma. Las preguntas frecuentes de Layergram explican estas diferencias.

Es una protección útil mientras el mensaje está abierto, que complementa el cifrado y el bloqueo de la aplicación. Sin embargo, una fotografía tomada con otro teléfono queda fuera de su control, al igual que una persona que mira directamente la pantalla.

Si Marco sospecha que su ordenador está comprometido, seguir intercambiando información confidencial en él sigue siendo arriesgado. En esa situación, primero hay que resolver el problema del dispositivo.

El destinatario puede decidir comunicar la cifra a otra persona. La página de seguridad de Layergram recoge estos límites. La aplicación tampoco elimina los metadatos que pueda conservar el canal, como información sobre contactos u horarios del intercambio.

Conocer los límites de estas protecciones ayuda a aprovechar lo que sí pueden hacer: evitar que el texto confidencial quede en claro en el chat, proteger su acceso en la aplicación y elegir cuánto tiempo seguirá disponible.

¿Con qué mensaje empezar?

Puedes empezar con alguien de confianza y una información que prefieras mantener fuera del texto legible de tu chat habitual. Para Elena es el presupuesto del cliente. Para ti podría ser un detalle laboral o algo personal. Después puedes decidir si añades un bloqueo, una identidad con frase de contraseña o una caducidad.

Elena y Marco no tienen que trasladar todas sus conversaciones. Pueden seguir enviándose citas y borradores como siempre y usar Layergram para ese detalle que quieren mantener entre ellos.

El primer intento puede ser un sencillo mensaje de prueba, sin datos sensibles. La guía rápida acompaña a ambos desde la creación de la identidad hasta la lectura: una forma de familiarizarse con el proceso antes de confiarle algo importante.